jueves, 5 de enero de 2006

Y se fue el 2005....

Ese día 31 de diciembre hízo demasiada calor, y luego de tanto agetreo por las compras de fin de año: la carne, el carbón, las bebidas y todo lo necesario para el infaltable asado familiar de fín de año, me hicieron escaparme por unas horas a disfrutar del precioso día junto con mi perro. Eran las 5 de la tarde y el sol aún calentaba con todas sus ganas, y yo trotando con mi perro que ya no daba más de cansado. Como no?, si eran 6 km de viaje y sin ningún lugar de descanso para el pobre animal que no daba más del calor. Pero ahí seguía conmigo mi fiel amigo, que sin ni siquiera reclamar corría feliz por el campo y el bosque, rumbo a esa linda laguna que tanto nos gusta a nosotros dos. Hermosa laguna, sitio preferido también de gaviotas que suben desde la playa y los acantilados que más abajo se ubican. Hasta que al fín llegamos, y yo con los puros pantalones cortos como vestimenta y con hartas ganas de sacarme las zapatillas. Bajamos a ese lugar a contemplar la hermosa playa de Santa Fé sentados a orillas de la laguna. Sin pensar un solo instante, el fiel compañero de viaje se precipitó sin mucho preámbulo sobre las claras aguas de la laguna chica, sin importale mucho las gaviotas que nadaban cual hermosos cisnes sobre ese espejo de agua. ¡Que alivio para mi perro¡. Fue la sambullida que más disfruto en su vida¡. Era un experto buceador y hasta se le notaba su satisfacción. Tanto fue que se lanzó como 8 veces (lo que era muy raro en él), y como que en cada sacudida que daba después de salir del agua, parecía que quisiera espantar el calor junto con sus regalonas pulgas.

Fue muy lindo ese viaje, y como que de pronto eramos solo los dos únicos mamíferos que llenaban el lugar, abajo la playa, arriba el bello paisaje típico del litoral chileno y en frente la laguna más azul que nunca.

Me senté a contemplar como mi perro se sambullía y disfrutaba de su baño. Hasta que de un de repente, sentí que en cada esquina de la laguna habían personajes que al igual que las gaviotas, habían descendido a refrescarse en ese lugar. Pensé ¿será efecto del calor y la sed?. Observé que podría ser, no ví nada, me sentí observado como por 5 personas invisibles, pero así y todo no me probocaron miedo, para nada. Pasó su buen rato hasta que aquella brisa fresca acompañada de esa extraña presencia desapareció, y mi mente aterrizó para pensar en como había sido este año 2005 que ya se híba.

Sin duda fue un año bueno para mí en algunos aspectos, sobre todo en el ámbito profesional, fue el año en que me titulé de Ingeniero. Una gran satisfacción para mí y mi familia, luego de tener varios obstáculos en el proceso de ejecución de mi tesis. Pero aún así, sentía que había sido un año en el que particularmente me había sentido la mayor parte de mi tiempo solo. Claro, solo. Mis amigos y compañeros de universidad se híban, los demás amigos de mi pueblo se marchaban a otras ciudades en busca de otras nuevas oportunidades, el amor aún no llegaba después de un largo tiempo, las oportunidades laborales eran escasas y esquivas, sentía que tenía harto que entregar pero que no sabía a quién. Se me estaba cerrando otra vez el circulo de amistades, por cosas sólo de la vida, personas que ya no hiba a ver más, a las cuáles estimé mucho y que no sé si las volveré a ver, a pesar de que ahora existe el mail, los celulares y el msn, ya no híba a ser lo mismo.

Aún así, a pesar de haber sído un año plano en mi vida personal y un poco ambiguo en la parte profesional, sentía en ese momento que tenía que dar las gracias a Dios, primeramente por la vida, la salud, el sustento, tanto hacia mi persona como a mi familia y de toda la gente que quiero y estimo. Así que lo híce, en aquél tan lindo escenario natural, super piola aprovechando que no se veía nadie en el sector. Luego al terminar, me sentí como aliviado, como que el cansancio que llevaba producto del trote y del calor ya se me había ído, pero decidí quedarme otro rato más en ese lugar.

Pasaron 10 minutos más y como que mi perro me pedía seguir en la marcha, me había relajado tanto que no me animaba a seguir trotando. Hasta que llegaron unos visitantes bovinos, que cansados igual que nosotros buscaban del agua fresca para saciar esa sed que el día tan poco habitual de mi ciudad les probocaba. Sin pensarla mucho en ese entonces, decidí marcharme para que aquellos animales bebieran trankilos, ya que si seguía ahí, de seguro mi perro no los habría dejado. Nos marchamos luego de que mi kiltro se hubiera refrescado lo suficiente, y de que yo hubiera meditado lo necesario.

Solo espero que este año que recién comienza sea de muchas bendiciones, tanto para mi familia y mis amigos, como así también para mi. Un año en el que pueda evolucionar como persona, y quien sabe?, aparesca alguna sorpresa por ahi.

Seguimos el trote con mi guardián que tenía muchas ganas de llegar pronto a casa. Mientras descendíamos hacia el pueblo, nos topamos en el camino con otra persona, que junto a su perro también trotaba rumbo a la laguna. Parece que era por turno la cosa eh??. Descubrimos en ese instante con mi compañero, que aquel hermoso lugar no era solamente el sitio predilecto de ambos, sino que además de las gaviotas y bovinos, era también el sitio predilecto de más personas que buscaban en ese sector la tranquilidad y la paz que la naturaleza, por obra del creador nos otorga.

1 comentario:

lluvia dijo...

Hola! Un gusto conocerte!