Mi profesor de Tesis en la Universidad, siempre decía que los meses mas parecidos del año eran Abril y Octubre. Obviamente, con una mirada científica y desde el punto de vista agroecológico. Los mismos niveles de humedad relativa del aire, temperatura del suelo, ciclos biológicos de los nutrientes, fotoperiodos, radiación UV, etc. Desde ese entonces, he ido corroborando dicha afirmación, no sólo en ése ámbito, sino que también con cosas ligadas más al aspecto personal.
De partida Abril es el mes en que nací, por ende mi mes favorito. Considerando además que coincide con mi estación predilecta, el Otoño; con todas sus bondades naturales en un clima templado en el Sur de Chile. Sin embargo, es en Octubre donde puedo percibir esa sensación extraña de haber cerrado un ciclo durante un año. Y no sé si será por el efecto primaveral, con esos días mas calurosos y más largos, donde todo a tu alrededor es verde proyectando nuevas energías. Es algo que me ha generado cierta intriga el poder explicarlo, pero que a la vez me encanta.
Desde mi infancia, he sentido que Octubre representa un mes de conexión entre la puesta del sol sobre el mar y mis propias emociones. Como aquellas veces en que aprovechando los días despejados, me arrancaba de cualquier juego entretenido con tal de agarrar mi bicicleta y sentarme en el muelle viejo a contemplar como el sol se hundía sobre el horizonte, matizando el cielo a su alrededor con diversos colores, hasta dar lugar a las primeras estrellas de la noche. Y aunque suene medio extraño, todas las cosas buenas que me podrían ocurrir en un año, suceden en este bendito mes.
Por mencionar algunas fechas, mi madre que hasta el momento considero la mujer más importante de mi vida, nació a mediados de Octubre. Y en esa semana, la fecha de nacimiento de las últimas tres personas con la cuál he compartido una relación más estable y duradera. Fue en este mes cuando obtuve mi primer contrato como profesional, que alrededor de un año me costó bastante encontrar. Además, por coincidencia o no, el mes en que me titulé. Es ahora en Octubre, que la gran mayoría de mis amigos cercanos cumplen años. Y donde por primera vez decidí escribir en un Blog, hasta el día de hoy.
Reviso los Octubres pasados y así, voy encontrándome con coincidencias y sorpresas que me llenan de gratos momentos, de tiempos jubilosos, y personas especiales que un día conocí. Sería exagerar además, pero las veces en que me he llegado a enamorar alguna vez, ha sido en este mes. Y me causa gracia decir esto, dado que me cuesta asumir que un día si estuve “enganchado de alguien”, y que para variar había nacido en una fecha cualquiera, siempre en Octubre.
No sé que pasara ahora en el 2010, pero en este momento la sensación personal que tengo es la misma de los otros años. Aún espero esa gran sorpresa, que dado el avance de los días, sugestionadamente anhelo. Y aunque ha estado lloviendo bastante durante las últimas dos semanas, cada vez que puedo y tengo tiempo, me vuelvo a escapar al viejo muelle de mi pueblo, a contemplar los inolvidables atardeceres de Octubre.




