Hasta que llegó la tan esperada e impredecible primavera. Estación del año que para algunos, retorna con nuevos aires de esperanzas, entregándoles un nuevo motivo para vivir. Quizás por algún romance, un hijo o un nuevo trabajo. Otros en tanto, se debaten entre la vida y la muerte al no querer existir. Para ellos simplemente es: La Maldita Primavera. Como la canción de Yuri, esa que sonó por ahí en los años 80 y que mas tarde la interpretó Javiera Parra. Es gracias a esas personas, que la venta de antidepresivos se incrementa en un volumen considerado durante esta estación del año. Y no sólo esos medicamentos, también los antihistamínicos para aquellas personas alérgicas al polen, polvo, pasto, zancudos, aire, agua y cuanta cosa pueda afectar y probocar alergia.
Pero la primavera no llega sola. Como siempre viene acompañada de las polleritas escotadas, que se pasean por las calles luciendo sus variados colores al sol. Para los animales también es una estación de cambios. Los abejorros aprovechan de polinizar cuanto pistilo encuentren disponible, mientras que en algunas plazas, parques o campus universitarios, algunos “mamíferos” (tocados por el poder del amor), se dedican a las “cucharitas” mostrando a los transeúntes, el increíble y algunas veces horroroso acto de ternura.
El ambiente climático también cambia. El aire tibio del mediodía, los atardeceres fríos y los caprichos del tiempo, siempre te juegan una mala pasada. Te debates entre salir con camisa o con chaqueta. Los enfermos también aumentan. Que decir de los mas viejitos. Aunque pasaron Agosto, cualquier descuido con la ropa de cama les podría resultar mortal.
La moda también varía con cada primavera. Fue por eso que decidí cortarme la “melena”. Si bien las cabezas rapadas están fuera de moda, un “New Look” (algo “freak”), no vendría nada de mal para esta temporada. Pero frente a todo cambio radical, como de costumbre las miradas de burla, asombro, pena, protesta o todas juntas, no tardan en llegar. No falta el personaje que con miradas surtidas siempre te pregunta: _ ¿Te cortaste el pelo? _ No!... si me crecieron las orejas! Los “pastelitos"... también abundan en primavera.
Que decir de los amaneceres primaverales. Cada mañana las hermosas (malditas) Golondrinas, me despiertan con sus revoloteos alrededor de mi ventana media hora antes de levantarme. Son tan lindos esos “pajaritos”. Me imagino la distancia que habrán recorrido en su largo vuelo, para justo, venir a instalarse en el alero de mi casa e interrumpir mi sagrado sueño. Por suerte no son palomas…eso sería un cambio y un problema mayor.
Pero bueno, la primavera es sin duda una estación de cambios. Enumerarlos me tomaría mucho tiempo. Y aunque la primavera es linda, colorida, perfumada, congestionada y romántica, nunca ha sido mi estación favorita. Es más, creo que por algún u otro detalle no muy claro, siento que a veces la detesto. Ella es así. Sólo me queda esperar que me crezca el pelo y disfrutar cada nuevo cambio que llega, con la bendita primavera.



