martes, 1 de agosto de 2006

Te Recuerdo Marcia


Hay momentos en la vida en que nada resulta y todo termina
en malos ratos. Es en ésos instantes, cuando recurro a los gratos recuerdos de aquellas personas que en algún momento de mi vida, han contribuido en mi crecimiento personal, y que ahora por distintas razones ya no están cerca.

De entre tantos amigos, se me viene a la memoria mi ex compañera de carrera, Marcia. La otra vez cuando me llamó, fue una grata sorpresa volver a escuchar su amable voz y sentir su simpatía tan cerca otra vez. Me llevó a recordar viejas fases olvidadas, que en cierto modo necesitaba recordar.

Junto a ella pasamos muchas etapas comunes en nuestra vida universitaria. De un eficiente equipo “simbionte” de estudio e investigación, pasamos a ser testigos de nuestras propias desventuras y logros. Compartimos momentos de festejos, diversión, penitas varias, pero también de mucha risa. Lo que mas recuerdo de ella en éste minuto, es la típica frase: “¡Pero Adán!… tienes que ver el lado positivo a toda la situación”, que en un tono de broma y seriedad me decía, cada vez que le contaba o se enteraba de mis cuitas. Y siempre que yo lo hacía, las conclusiones eran carcajadas unánimes por lo absurdo que podrían resultar algunos problemas.

Ambos compartimos una misma afición por la agronomía, la ciencia, el bien común, el cine, las series de TV, los animales y sobre todo… los gatos. Destaco de ella su tolerancia y enorme paciencia, no sólo conmigo. Es de aquellas personas que estan dispuestas a escuchar en todo momento. Nuestras charlas se caracterizaban por un humor irónico y una mirada a veces soñadora de la vida. Recuerdo, cuando intentábamos arreglar el mundo cada vez que caminábamos esos 30 minutos por la avenida Pablo Neruda rumbo a nuestras casas, aún aguantando el frío y la lluvia de Temuco. O cuando nos reíamos en el laboratorio de Química junto al Pancho, el Esteban y la Paula, hablando “cada cosa” de los distintos personajes que nos rodeaban.

Ya será un año que no nos vemos. El destino que una vez nos unió en etapas comunes, te envió al interior del desierto de Atacama a ejercer tu profesión, siendo nacida y criada en el Sur de Chile. Es mucha la distancia entre nosotros, pero las ganas de sentarnos a conversar de la vida, ya sea caminando a través del smog de Temuco o al calor de una estufa tomando café, están más viva que nunca.

De verdad te hecho mucho de menos mi querida amiga. Como a muchos de nuestros amigos y compañeros. Espero que muy pronto podamos volver a encontrarnos. Se que lees mi Blog allá en Atacama y desde acá te deseo a través de mis palabras; ¡Toda la suerte del mundo! Muchos cariños y un fuerte abrazo. Desde siempre tu amigo y hermano: Sólo Adán.


domingo, 9 de julio de 2006

Una Hermana y su Abrazo

Querido Blog:

Mientras transitaba solitario por el anochecer reciente de aquel día, esquivando al viento invernal que me apresaba por las callecitas del Barrio Madera, me tropiezo con una escena que llama mi atención. En la plazoleta siguiente, justo al frente en mi dirección, dos muchachos avanzan presurosos pretendiéndose escapar de la lluvia, que con aislados goterones anunciaba su caída.

Los personajes: una chica de aproximadamente 17 años de edad (muy bonita por lo demás), se hacía acompañar por un chiquillo desabrigado, delgado, a simple vista cuatro años menor que ella. Ellos no se dan cuenta que de entre las sombras de los antejardines, a muy poca distancia los observo.

La muchacha abraza al niño en una acción natural y algo protectora. El chico visiblemente molesto por ese gesto de cariño le refuta lo siguiente: ¿Para qué me “abrazaí”?! ¡No me gusta que me abracen! Ella le responde en un tono conciliador y casi maternal: Pero si somos hermanos… de que te preocupas? _Pero a mí no me gusta que me “abrazí” tú…! aparte... nos pueden ver mis compañeros. Le respondió el muchacho. Ella, como sacando frases desde lo más íntimo de su corazón le contesta: Déjame abrazarte ahora que estás “chiquitito”, porque cuando más grande serán otras las que te abrazaran y que a lo mejor yo, no conoceré nunca. Ahí te olvidaras de los abrazos de tu hermana y no los vas a necesitar jamás.

El chico más convencido de aquella idea se resigna, y se allega a su hermana con rostro entremezclado de placidez y conformismo. _Tonto! ¡Te dije que te pusieras casaca porque nos iba a llover! Ahora te aguantas si yo te tengo que cubrir. Fue la última expresión de la hermana. Luego de ésto, ambos se pierden entre risas por los callejones empozados del Madera, sin haber notado mi muda presencia.


En el instante adecuado, dejo escapar un suspiro vago motivado por la emoción de tan particular escena. Sigo en mi ruta a casa entretenido: pisoteando el agua y jugando con el viento y la capucha de mi parca, pero a la vez, meditando en las palabras de aquella hermana. Cuanta verdad y sentido, pero también… ¡cuanto error en las frases de la hermosa niña! Si bien, uno ha crecido y ha probado el calor de otros brazos, hay momentos en la vida en que el frío de las tormentas circunstanciales de tu destino, te hacen anhelar el abrazo protector de un ser querido. Quizás en esos momentos, el abrazo de un hermano o una hermana sea tu mejor abrigo. Son las cosas de la vida… de seguro, ya lo entenderá aquel niño.

Me detengo en la esquina y la lluvia me sorprende rauda a la salida del Barrio Madera. Ya no importa si me mojo. Sólo restan dos cuadras para llegar al calor del ansiado destino: Mi hogar.


martes, 4 de julio de 2006

Se nos fue Julieta


Mi niño… se me fue mi hermana”. Fue la exclamación entre sollozos y ahogos de la señora Nelly cuando me acerqué a ella a darle mis condolencias. Aquellas palabras tan sentidas, hicieron que mi pena, que ya había llegado a su punto más alto de acumulación, se hiciera manifestar con unas cuantas lágrimas en mis ojos. Aunque no soy de aquellas personas que lloran regularmente en público o en privado -más bien un tipo frío e indiferente- esa situación lo ameritaba bastante.

Mientras abrazaba a la señora Nelly, que avanzaba detrás de la urna por el pasillo principal del templo en donde velaban a su hermana Julieta, presentí, que por un segundo ella se desvaneció entre mis brazos. Me sentí con la obligación de expresarle alguna palabra de aliento mientras la sostenía. La verdad, no tuve valor para decirle nada. No me salían las palabras y aparte, nunca he sido bueno para esas cosas. Quería manifestarle mi congoja por la pérdida de su hermana, quién siempre me manifestó un profundo cariño.

Con más de dos mil personas asistentes, un templo evangélico repleto, el altar decorado con cintas blancas… y de fondo: la Carola entonando líricamente ese himno “Cerca Más Cerca, Oh Dios de Ti”, acompañada por el Iván en el órgano, hacía que el ambiente se volviera hermoso, casi celestial; pero a la vez penoso por la pérdida de una gran mujer, que todos los que estábamos ahí presentes tuvimos la suerte de conocer.

Julieta era una señorita de más o menos 45 años a quién la había conocido junto a su familia apenas hace unos siete años atrás. Nos unía una profunda amistad entre su familia y la mía. Una mujer muy extrovertida, tierna, carismática, desprendida, solidaria; siempre con una sonrisa en su rostro. A nosotros como familia nos quería bastante sobre todo a mí y a mis hermanos. Cuando nos encontrábamos en la calle siempre era un saludo cordial, acompañado de un beso, una caricia y un abrazo. Era de aquellas pocas personas que sin preguntar mucho sabía las inquietudes de los demás, y con cierta cuota de sabiduría te regalaba las palabras justas y agradables que necesitabas escuchar en áquel momento.

De su vida pasada no se mucho. Las malas lenguas decían que era una señorita “coqueta y enamoradiza”. Sin embargo, hace siete años, ella abrazó una Fe que cambio completamente su vida, su personalidad, volviéndose tremendamente alegre y positiva.

Julieta, pasó a formar parte de la larga lista de mujeres victimas del Cáncer de Mamas en nuestro país. Según dicen sus familiares, ella lo sabía de hace un año pero nunca optó por recurrir a los médicos para ponerse en tratamiento. En vida, recibió varias críticas por doctores y gente conocida, incluso de entre sus familiares. Sin embargo, ella había abrazado una Fe que era mucho más fuerte que su enfermedad. Su fuerte amor por Dios, la hacía confiar siempre en que él la iba a sanar y en eso se aferraba firmemente. Cuando conversaba con ella, siempre me decía: yo se que sirvo a un Dios vivo y grande, y si a él le place me va a sanar, y si no… que se haga su voluntad para conmigo. Ni lo alto ni lo bajo me apartara del amor de Cristo. Sin duda esa Fe me dejaba atónito. Al verla tan decidida, tan confiada, hacía que mi ego se volviera tan mínimo. Una alegría y una paz que irradiaba, aún debilitada en cama por el dolor. Jamás se sometió a tratamiento médico sabiendo la gravedad de su enfermedad. Decía que tomaba vitaminas de Fe todos los días. En su postración, seguía dando ánimos y fuerzas a la personas que la visitaban. Era sin duda una mujer admirable. Me faltan las palabras para describir aquella fuerza que se veía en sus ojos, que se transmitía a todas sus cercanos que la contemplaban en su terrible dolor.

A mediados de marzo de este año, ella llegó a mi casa con algunos “frutos de su fundo” como siempre decía. Y para mí, una botella de chicha de manzana “fresquita”. Esa vez fue el último momento que la vi en pie. Cayó en cama para no levantarse más y pasar 4 meses postrada, desahuciada, sin ningún remedio ni calmante que le apaciguara sus dolores.

El viernes en la tarde, por fin su cuerpo dejo de sufrir. Esa tarde, un ángel paso lista por ella allá en los cielos. En conciencia nos dejó, pero sus virtudes y su gran lección de vida; esa fuerza y esas ganas de vivir que siempre tenía, quedaran grabadas muy dentro de nuestros corazones.

En el servicio fúnebre del templo, el Pastor dijo en su mensaje: El hombre nacido de mujer es corto de días y hastiado de sin sabores. Mi piel se corromperá en el polvo pero mi alma renacerá para alabar al creador de mi alma. Agregó además: Julieta no ha muerto, ella sólo duerme. Nos aventajó en este peregrinar, dejando esta dura batalla de vivir en medio de los sinsabores de este mundo, para encontrarse con el amor y redentor de su vida. Palabras que sin duda nos consuela y nos dejan mucho que reflexionar. Quizás Dios no sanó su cuerpo, pero si su alma, y le plació su voluntad llevársela, por que vio en ella un tesoro muy preciado que necesitaba descansar.

Nunca antes la muerte y el cáncer me habían dejado tan conciente sobre estos temas. Pensaba en el propósito que Dios nos tenía en esta vida. Como se dijo en ese día: Jehová lo dio, Jehová Dios lo quitó, sea el nombre del Señor bendito.

Julieta... gracias por todo lo que nos has enseñado, dándonos una gran muestra de Fe y valor. Desde ya te decimos con mucha tranquilidad y consuelo todos los que te conocimos: QUE EN PAZ DESCANCES.

martes, 20 de junio de 2006

Confiar en Alguien

Yo te imagino dormida,
si llego a mi casa muy tarde.
Lo cierto es que no me acostumbro
a dormir al lado de nadie.
Cerrar los ojos y abandonarse.

No pongas un precio que no puedes pagar,
no quiero marchantes de arte.
No estuve en el casting de estrellas de rock,
no soy marioneta en este baile.
Sentirse solo, sentirse aparte.

Prefiero vivir a mi manera,
eso no hace daño a nadie,
pero quiero que me entiendan.
Déjame vivir a mi manera,
necesito que me creas,
necesito confiar en alguién.

Yo te imagino dormida,
si vuelvo a mi casa muy tarde.
Lo cierto es que no me acostumbro
a dormir al lado de nadie.

Siempre me voy...
siempre a ninguna parte,
mi vida es un vuelo sin motor.

Prefiero vivir a mi manera,
eso no hace daño a nadie,
sólo quiero que me entiendan.

Déjame vivir a mi manera,
necesito que me creas,
necesito confiar en alguien.

Déjame vivir... déjame vivir,
déjame vivir a mi manera.





CONFIAR EN ALGUIEN, PÁJAROS EN LA CABEZA - AMARAL

viernes, 2 de junio de 2006

Viernes de Verduras

Querido Blog...

Eso de tener el kilo de carne a un alto precio en el mercado nacional, producto de la no importación de carnes rojas desde los países del MERCOSUR por causa de la fiebre aftosa, ha hecho variar un poco la dieta en los hogares chilenos. En el mío no es la excepción.

Hoy día fue otro viernes de las “benditas” verduras. Primer plato: sopa de verduras; segundo plato: porotos con riendas; tercer plato: tortilla de acelgas acompañada de una especie de papas mayo, revueltas con brócoli, zanahoria y cilantro. De refresco una Pepsi, bien heladita para pasar el almuerzo (no había Coca Cola en la esquina o sino el comercial hubiese sido profético). De postre: juguito de pomáceas cocidas (membrillos + peras + manzanas). Ayer hubo zapallitos italianos rellenos. Para mañana…? es muy probable que sigamos con las verduras.

Bueno, no me quejo de los vegetales. Al fin y al cabo me gustan. Pero encuentro que para mí, el cambio de dieta fue muy rotundo. Desde que llegué a mi casa, eso de las dietas y el comer sano, es materia obligada a la hora de cocinar. No es que en mi casa coman solamente verduras, pero... después de tres días seguidos comiendo "pasto", se hecha de menos un buen plato de bistec con huevo y papas fritas. Para más remate, ahora en junio es más difícil poder organizar algún asado con los "kumpas". Con suerte... una completada. Aunque pensándolo bien, mejor es que no. Después de los asados siempre termino con un sentimiento de culpa por comer carne como "tigre después de huelga de hambre".

Para el domingo va haber pescado asado (reineta). No me “pescaron” mucho con la idea del costillar de chancho. O sea… mi pancita difícil que vuelva aparecer con este régimen. No ahí derecho!!

martes, 30 de mayo de 2006

Gonzalo Rojas


Veo un río veloz brillar
como un cuchillo,

partir mi Lebu
en dos mitades de fragancia,

lo escucho, lo huelo, lo acaricio,
lo recorro en un beso de niño como entonces,
cuando el viento y la lluvia me mecían,
lo siento como una arteria más
entre mis sienes y mi almohada.




Extracto de "Carbón" del poeta chileno Gonzalo Rojas,
Premio Nacional de Literatura, Premio Cervantes 2003,
Candidato a Premio Nobel de Literatura 2006.


jueves, 25 de mayo de 2006

Sensaciones Muchas

Querido Blog...

Ese rato, me dirigí a la cocina a preparar un rico té con limón para tratar de hacer más placentero este resfrío, que se me ha prolongado ya por varios días. Pero al abrír el refrigerador para sacar los limones, me topé con una botella de chicha de manzana. En ese momento, aquel dicho popular: “Lo que uno propone... Dios dispone”, se convirtió en ley. Cambié la idea original por ese tentador brebaje natural que se notaba fresco y frío.

Tres tiritones al primer sorbo, me dieron a entender que aquella “muy distinguida bebida”, se encontraba en estado de fermentación avanzada (fuertona). Mis ansias de “beber” de aquel juguito de fruta, hacían que mis papilas gustativas se hicieran notar, haciendo agua mi boca. Como no vi a nadie alrededor, me adueñe de ese litro de chicha (litro y medio), me lo llevé a un lugar retirado del mundanal quehacer y me lo serví poco a poco.

Terminado el ritual de degustación y con los ánimos recargados, compruebo que recupero la inspiración (que se me había perdido por mucho tiempo), y se me vienen esas ganas repentinas por escribir. No sabía exactamente el motivo de tan misteriosas ganas. Me pregunté: ¿Será el factor etílico el responsable? No sé. El asunto fue..., que con cierto “grado” de felicidad y astringencia papilar, traté de pensar en que podría escribir. Tenía claro que las ganas de garabatear estaban, la inspiración creo que también, pero la disposición para pensar?… parece que no. Se me vinieron un montón de cosas a la mente, cabeza o cerebro (no se mucho de esas cosas). Sensaciones surtidas y todo, pero nada fluía.

Miro fijamente entonces a quién según yo podría tener la culpa de tan extraña confusión… ¡Mi lápiz! Es ahí donde le pregunto sin vacilación y con cierta cuota de autoridad: ¿sssomo’ amigo’sss o no sssomo’ amigo’sss?!!!

Aquel individuo se veía débil, "flacucho", como tambaleante, medio mareado, sin ganas de discutir. Al verlo así, me embargué en una pena tremenda por él. Así como con ganas de llorar por no poder ayudarlo. Increíblemente aquel lápiz azul, había tocado lo más profundo de mi corazón. Lo abracé fuertemente con mis dedos y le dije que todo iba a pasar. Que todo lo que nos ocurría en esta vida era para mejor. "Que no ahí mal que por bien no venga"… y todas esas frases raras y típicas que se expresan por ahí las personas cuando alguien esta de duelo.

Le dije muchas cosas o cosas muchas. Hasta que según yo estuviera más repuesto. De ahí el me respondió con una sentida expresión: ¡Puxa que te quiero weo…!! Ese breve comentario, me dio a entender la buena relación que ambos habíamos alcanzado en ese momento. Yo le dije con total entusiasmo: ¡¡No te gastí’s nunca compare!! El me respondió: Nunca weo…!! Nunca!! Que bien, me sentía feliz y no sabía por que.

Bueno, muchas sensaciones o sensaciones muchas, que no tenía idea de por que las sentía. Las ganas de “carretear” en ese momento no faltaron. Pero me encontraba solito, o sea… yo con mi lápiz. Le converse que la otra vez, le había enseñado a la flaca (mi hermana) a bailar tango. Que entre tanto "chute" al aire nos había salido una muy buena “performance”. Aunque parecía clases de “capoeira” (no se como se escribe), igual la habíamos pasado muy bien en ese rato de reencuentro familiar.

Lo convidé a bailar, pero el lápiz me dijo muy enfurecido que no bailaba con weo… De verdad me jodió medio-medio y me sentí de sobremanera ofendido por ese “retamboreado” y “flacucho” lápiz. Mientras me debatía maliciosamente, entre agotarlo en ese mismo instante o dejarlo para otra ocasión, escucho la voz sorpresiva de mi Padre en la cocina preguntando por la chicha.

Ahora la sensación era de preocupación. ¿Qué "chiva" invento? Le pregunté a mi mejor amigo en ese entonces ahí presente (mi lápiz), el cuál me dijo que lo “engrupiera” con eso de las propiedades benéficas del vinagre de manzana sobre el tracto digestivo. _Chicha y vinagre de manzana ¿que relación tienen?. Me pregunté.

Aunque me costó al principio, pensé que no sería mala idea, sobretodo si lo asociaba con esta gripe que padecía. Además, no sería malo asociarlo también a la gripe aviar o a la fiebre aftosa. Tenía que puro confiar en mi poder de convencimiento y de seguro me creería todo. Así que confiado me fui (o me fui confiado), a dar la cara y a contarle a mi progenitor de las propiedades milagrosas del "juguito" fermentado de manzana.

Anda a saber uno eso de las propiedades beneficiosas de la chicha de manzana, que sirve para adelgazar y para regular el tracto digestivo, según dicen. Lo bueno de todo esto fue, que por un instante, la "chichita", me ayudó a ver la vida de un profundo color azul. El color azul de aquel lápiz que utilicé, para escribir este loco y fantasioso relato.

domingo, 14 de mayo de 2006

El Mar de Madrugada


Ya se me había olvidado lo fuerte que ruge el mar durante la noche por estos lados, en épocas de otoño e invierno. A menos de 3 Km. de mi ventana, aquellas olas que ininterrumpidamente rompen sobre las rocas, se convierten en el único sonido que memoriza mi inconciente.

Creía que la principal causa, de que por estos días el quedarme dormido se haya convertido en un suplicio, solamente se debía a la actividad del océano y a las corrientes estivales del Ártico. Desde esta madrugada, tal suposición queda completamente obsoleta.

Lo cierto, es que justo en las noches y más aún cuando el amanecer está por comenzar, al mar se le ocurre agitar sus olas con esa magnitud, atormentando mis variadas convicciones, haciéndolas tambalear como castillos de arena, cuestionando mi actual realidad y trayendo a la memoria mis recuerdos.

Son recién las 5:30 AM. No quiero pensar más. Sólo deseo sentir el estruendo de aquel frío gigante que se contiene en aquella playa donde de día recurro a buscar ese azul sosiego.

Cierro mis ojos y me abandono, sumergiéndome debajo de las tibias frazadas de mi cama, creyéndome fundir con aquel bendito mar, que en ésta larga madrugada, se ha convertido en el único testigo presencial y sonoro de mi desvelo.

viernes, 21 de abril de 2006

Happy birthday


En un día como hoy, hace 25 años, a la edad de veinticinco años,
mi madre me trajo a este mundo... jejeje.


miércoles, 12 de abril de 2006

Mutilla, membrillos, piñones, moras, castañas, copihues y avellanas.

Aqui de nuevo...

Hay personas que sufren de depresión post-vacaciones a causa del término del período estival y por la vuelta al trabajo, la rutina y el frío. Conozco a varias personas que ya están pasando por eso en este momento. La verdad que es una “lata” por ellos. Pero como dicen: No hay mal que dure cien años.

Por suerte, ese tipo de depresión no me ha llegado a tocar... creo. Al contrario, disfruto caleta del “vientecito” helado de las tardes de marzo y abril, y de todo lo que implica el otoño. Si bien, en los veranos la paso la “rax”, parece que soy mas de frío que de calor.

En abril estoy de cumpleaños. Típico... mes que naciste... mes favorito. Pero en mi caso no es tan así. Marzo y abril es temporada de: membrillos (mi fruta favorita), mutilla, piñones, moras, castañas, copihues y avellanas. Y es que me gustan “caletas” esos frutos silvestres y muy típicos de acá del Sur. Eso de haber crecido en un ambiente apegado al campo, me hizo como valorar mucho estas cosas. Para algunos no tiene mucha importancia, pero para mi en particular, como que anhelo que llegue esta temporada. Bueno, igual hay toda una historia por detrás, de aquellos momentos cuando íbamos a recolectar moras, mutilla, etc. Aunque suene medio loco decirlo, en ese tiempo era el medio panorama para mi.

Mi hermana me dijo ayer que se comprometía a que si algún día me muero, me enviaría al cementerio membrillos en ves de flores. Me gustó la idea: Una tumba “enmembrillada”. Siempre me regala un membrillo para mi cumpleaños... uy!! ya se me hizo agua la boca.

Y es que en mi casa saben que soy fanático de estas cosas. Me tienen que estar restringiendo... como que me cuesta controlarme jejeje. Pero así no más. No hay como el olorcito al canastito de mutilla, al dulce de moras casero, al membrillito con sal, a los copihues estampados en el campo, las castañitas, etc... etc.

En este mismo momento mi mamá esta cociendo piñones... mmmmm... iré a “cachar” que onda. No quiero que me dejen sin mi buena porción (jejejeje).