jueves, 30 de marzo de 2006

Crónicas de Universidad


Es día martes y Gabriel se dirige al nuevo casino inaugurado en el campus central de la Universidad. Ese casino que a simple vista parece un acuario, construido entero de vidrio y donde es posible apreciar todo su espacio interior desde afuera, junto a las personas que en él se encuentran.

Pero antes de cruzar la calle Uruguay la seguridad de Gabriel se ve perturbada de forma sorpresiva. Mónica, una chica de pollera celeste lo reconoce y contempla entre reojos su aproximación.

Sin duda algo inquieta a Gabriel... algo que lo saca de su habitual concentración. Mónica se da cuenta desde el interior del casino. Para ella es fácil advertirlo en él, ya que en estos tres meses de primer año universitario lo ha aprendido a conocer bien.

Siempre cabe la casualidad de compartir los mismos lugares, creándose un vínculo algo diferente. Más aún, perece ser que el coincidir en ciertos lugares no tiene nada que ver con las probabilidades, todo lo contrario, obedece a sus propias intenciones. De otro modo, como explicar el repentino gusto de Mónica por el café acompañado de un cigarro en aquel casino de vidrio, y del agradable sol de mayo en la plaza Los Aromos.

Ella disfruta con verlo pasar entre tanta gente y hasta es capaz de reconocerlo entre la multitud. Por un momento, Mónica se siente estar en un gran teatro tratando de lograr que el actor principal la mire sólo a ella, que actúe como si fuera su única espectadora. Y es que a ella le gusta mucho la exclusividad. Cuando ambos adolescentes conversan, ella se siente gozar de esa exclusividad, creyendo ser parte de un mundo... aquel mundo que no existe cuando habla con Gabriel.

Gabriel sigue su ruta habitual, llega a la esquina, dobla y se pierde tras los altos árboles del lugar. Mónica y su amiga se dirigen a clases, y es sólo en ese momento, al ver como aquel delgado joven se aleja, cuando ella se queda en completo silencio.

Ya van un par de años y hace tres meses Gabriel y Mónica se reencuentran nuevamente aquí en la universidad. Junto con ellos, las cosas parecen haber cambiado mucho. Hoy los escaños parecen estar siempre ocupados, el cielo nublado y el viento que corre es capaz de helar los pensamientos. Mayo le juega a ambos una mala pasada. La voluntad es cosa de locos y ellos no quieren correr el riesgo de perder la cabeza.

jueves, 23 de marzo de 2006

Noche de penas

Otra vez estoy aquí. Claro que esta vez me escapé de la burbuja en la que me encontraba y decidí aislarme del resto, buscando la tranquilidad de esta noche otoñal, sentándome a la orilla del camino.

En el momento en que me siento, me doy cuenta que la calle esta absolutamente desierta. Bueno... casi desierta. Salvo por aquellos dos perros que vagan por ahí cerca, mirándome con cierta lástima como adivinando mi desdicha. Me doy cuenta que mis vecinos se encuentran en sus hogares, todos refugiados frente al televisor. El cemento está muy helado, pero aún así resisto el frío, todo por disfrutar de ésta noche fresca, clara y estrellada.

Pienso en mi Blog, uno de mis refugios favoritos para depositar mis impresiones. Me decido por trazar este preciso instante. Instante en el cuál escupiré toda esta pena que llevo dentro. Así lo haré, aunque se lea algo patético. Y lo siento mucho por aquellas personas que leen mi bitácora y que además de encontrarlo triste, “patúamente”no postean. Pero "así no más es la cosa", es mi espacio personal y en mi vida no siempre cunden los buenos momentos.

Casi siempre trato de rehuir la pena, pero ésta al final siempre me alcanza. Hoy es un día de ésos, día de penas varias. Pienso muchas cosas, pensamientos tan rápidos que vuelan como los mosquitos en las luminarias. Tristezas acumuladas de días pasados, que me nacen del interior, como del estómago, y que se deposita y crece como un tumor, aportando todo su dolor a través de mi débil cuerpo.

Definitivamente, las relaciones humanas no son lo mío. Por eso mismo creo que me volveré un ermitaño o un autista. Estoy cansado de decepcionar y de recibir decepciones. “El que no se arriesga no cruza el río”... bla bla bla..., me vale un ajo esos dichos en este momento. Aburrido de buscar respuestas en la gente: en sus actos, en sus dichos, en su forma tan variada de ver la vida, para así de una vez lograr comprenderlos. Sé que no hay nada que entender, solo ver. Muchas ideas que me confunden. Y es tanta la confusión que me da miedo. ¿Adán con miedo? Si, también siento miedo. Me pregunto: ¿qué esperar de la gente? ¿qué esperan ellos de mi?, y solo viene un rotundo: ¡NO SË!. No me importa saberlo tampoco, por hoy cierro mis ojos para no saber de nada.

Esta claro que mis penas tienen un origen... yo. ¿Seré entonces yo el problema?. Y otra vez la respuesta: ¡NO SÉ!. Quito bruscamente mi mirada del oscuro bosque y la dejo caer sobre ese auto que se aproxima, solo para que aquellas interrogantes no sigan perturbando más mi mente.

Aunque me muestro firme frente a todos, las palabras de ciertas personas han caído hondo sobre mi, hiriendo mis sentimientos sin yo poder decir o hacer nada.

Trato de esperar mi ansiada libertad, pero es como esperar nada. Mi conciencia me habla y me responde: El que espera y confía en el hombre nada recibirá, y el que ama esta vida prontamente la perderá. Claramente me siento decepcionado de este mundo y su sistema. Creo ser un extraño en mi propia sociedad. Ya no quiero cuestionar más a la gente ni saber que ellos mismos me cuestionen. Evitaré de mostrarme racional y desbordaré toda mi locura en pos de mis razones. Seguiré levantando más alto esta muralla que construyo, la muralla de mi orgullo, la que me servirá para aislar mis mundos de los demás mundos que me invaden.

Pero, ¿por qué pensar así?. Justo cuando todos me necesitan me encuentran, y cuando yo necesito de ellos nunca están. Y si pienso en aquellas personas que me han demostrado su cariño... cariño que yo no les puedo corresponder, me siento más afligido.

Siento que entrego mucho y que recibo poco. Pero de la misma forma que entrego mucho, oculto mucho también. Quisiera recibir paciencia, comprensión, empatía, cariño, sentir no sé... ya no sentir nada. Mejor será para mi, transformarme en un bloque de cemento frío y duro como el de esta berma, para que así no sea nunca más abatido. Total, como dice el dicho: entre más conozco a las personas... más quiero a mi perro.

sábado, 11 de marzo de 2006

No quedan días de verano

Aqui de nuevo...

No quedan días de verano
el viento se los llevó,
y un cielo de nubes negras
cubría el último adiós...



Sin duda, me terminó gustando este dúo español. En éste mismísimo momento escucho el tema "No quedan días de verano". Anteriormente había escuchado varias canciones de Amaral en la radio, pero durante este verano terminé por convencerme con el grupo gracias a la influencia de cierta personita. No soy un tipo fácilmente influenciable (eso hay que aclararlo), pero ella me ayudó a descubrir la fuerza interpretativa de Eva Amaral, la fusión de sonidos en sus canciones (rock, pop y flamenco) y el contenido realista de sus letras. Podría decir muchas cosas respecto a este dúo, pero eso es trabajo de un crítico de espectáculos. A mi solo me gusta, aunque yo le hubiese dado la antorcha de oro y la gaviota de plata en el festival de Viña.

Literalmente... no quedan días de verano. El sol ya ni calienta como antes y el mar se puso más bravo. Los días se hacen más cortos y el viento Sur sopla con más fuerza haciéndose más frío con el avance de los días. Típicos síntomas del adiós del verano y de la llegada del otoño (mi estación favorita).

Ayer quise ir a la playa, acompañado con amigos o por último con algunas de mis hermanas. Nadie me pescó. Pero el día estaba imperdible según yo, así que aproveché de sacar mi bicicleta y salir a revolcarme un rato a la arena y ver que se podría dar por esos lados. Así lo hice, pero ya no tenía el mismo gustito de hace días. Como haya sido la cosa, igual me relajé demasiado. Me bañe en las gélidas aguas de la Bahía Carnero y tomé sol hasta cuando estuve completamente seco antes de marcharme a mi casa.

Fue un verano muy particular, tranquilo... pero bueno. Fue distinto a los demás veranos, porque noté un cambio en mi actitud en comparación a los estivales ya pasados. Ya no era el tipo que andaba como loco rompiendo olas, ni el chico traumado que no lo sacaban del agua ni con grúa donde quiera que fuese. Tampoco anduve haciendo mis típicos numeritos en fogatas, ni en las salidas de camping, ni en aquellos asaditos varios (que no fueron muchos). Me encontré más maduro, aunque no tanto, pero algo, un poquito nada mas..., si..., no mucho...

Pero lo que más rescato de este verano, es que fue más familiar que los anteriores. Como que pasé mas tiempo con los míos. Me di el tiempo para conocer a mis hermanos después de tantos años sin sentarnos a pelear bien duro y a aclarar inmediatamente nuestras diferencias de modo civilizado. Tuve la impresión en que después de cinco años, ellos me volvían a conocer. Claro, porque pase más tiempo con ellos. No fueron días, semanas, ni un mes... fueron varios. Período necesario para ellos, para que pudieran conocer que no soy un hermano tan malo (jejejeje). Y de mis papas? ni hablar, con mi Mamá, la relación se estrecho mucho más. Pero aún así, no viviría con ellos ni jodiendo (toco madera).

Pero no sólo eso. Aproveché de reencontrarme con viejos amigos y ex compañeros de escuela y de liceo que no veía en años. Saber de algunos que ya estaban casados, que eran padres y que tenían una vida formalizada (por así decirlo). Muchos temas de conversación, algunos muy profundos y otros demasiados divertidos. Y con mis actuales “cumpas” con los cuáles pasamos gratos momentos.

Ahora me recuerdo de aquellas charlas que teníamos en la orilla del río en algunas tardes de Enero. Nos duraban hasta llegar la noche y terminábamos picados de zancudos y tullidos. O de las salidas en bicicleta en hora de once con el Cristián, donde siempre nos tenía que pasar algo, bueno o malo, pero siempre salíamos con una sorpresa. Las charlas y tallas que echábamos con la Abigail en el parque costanera, donde nos reíamos de nuestra visión (ella liberal y yo irónico) de ver la vida.

Ah! Y de mi estadía en el campo, en la cordillera, en el alto Bio Bio, en el lago Lleu Lleu compartiendo con las comunidades mapuches de ese sector. Cuando fui por primera vez a un Guillatum, a un funeral mapuche y donde conocí a mucha gente wuinca, como al intendente Tohá y a varios otros políticos. De las aventuras con mis primos, primitos y tíos en algunas reservas naturales y parques nacionales como el Tolhuaca y el Manzanar.

En fin, trataré de guardar esos buenos momentos de los que viví en este verano. Traté de resumir algunas cosas pero en general, es eso. Un verano “piola”, tranquilo y familiar. Y para que decir de esos días de calor... estuvieron geniales. Ya se me va este verano y no me queda más que recordarlo, escuchando de fondo las canciones de Amaral, que me ayudarán a atesorar estos gratos días de verano que ya se van.


domingo, 26 de febrero de 2006

Mi Soledad


Frío que siento perfecto, consuelo de tontos,
orgullo de necios, palabras sin fondos,
mi ahogo es sincero, en el mar de mi alma en deshielo.
Tiempo, rimando los versos, que pierden sin tus besos,
me entrego al recuerdo, sufriendo si pienso
y cansado me espero a que el tiempo lo cure
y me lo haga saber
Es mi soledad la que me insulta, pegada a mi piel,
la que me grita tienes que aprender, es mi soledad.
Es mi soledad la que no quiere ser, la que tiene el rencor,
la que me lleva siempre a suplicar
Por esos versos y caricias que me enseñó tu amor
Es mi soledad la que se deja ver, la que me hará aprender,
la que me lleva siempre a recordar
Lo que es la amarga, pura y dura, soledad.
Es mi soledad.

sábado, 25 de febrero de 2006

Yo y mis siete dedos

Querido Blog:

Era día sábado, estaba cargado de sueño en pleno “post-mambo” de pasadas nochecitas aquellas. Hacía un calor que ni te explico. Como de aquellos poco días de verano en el sur del litoral chileno. 14:30 PM, recién almorzadito un poco escurridizo del ambiente familiar para evitar cualquier comentario lo más parecido a una llamada de atención. Me refugié en mi pieza, me recosté sobre mi preciada camita a leer algo que encontré por ahí sobre un peldaño de la escalera.

Pasó media hora cuando ya me encontraba somnoliento, algo atolondrado por el calor, el almuerzo y la historia de Sodoma y Gomorra que acababa de leer. Decidí dejar la lectura y descansar tendidito sobre mi cama, tratando de ver el paisaje que me ofrecía justo en frente la ventana de mi cuarto. No había mucho que ver realmente, era solamente un azul que invadía todo el ancho de esa ventana. No pasaba ningún pájaro (de seguro por el calor se habían caídos todos asados). Era solo cielo, cielo y cielo. Tan azulito que llegaba a cansar de tanto mirarlo. Comenzó mi análisis sobre... cosas de la vida...cosas en general, y al mismo tiempo hacía el intento de ver más allá de ese azulado cielo. En eso estaba cuando de repente se me vinieron las siguientes interrogantes a mi confundida cabecita: ¿Cómo será vivir en un mundo sin maldad? ¿Cómo sería ese mundo? ¿Cómo sería yo? ¿Que es la maldad?. En fin, algo que me resultaba difícil imaginar, y que me provocaba una cierta crisis existencial.

Traté de voltearme de lado para decidirme a dormir de una buena vez, pero al mirar mis pies me encontré que algo raro tenían mis dedos del pie derecho. Me fijé bien y como que los encontré abundantes. Hice un esfuerzo óptico y los comencé a contar. Noooooo ¡¡¡¡¡. ¡¡Contaba siete dedos!!!. Pero como ?¡¡. Conté como 10 veces pero seguía contando siete dedos. NO podía creerlo ¡¡¡ Comenzó mi desesperación. Que hago?? (fue la pregunta de mi resignación). De inmediato aparecieron mis rápidos pensamientos sobre como lo iba a ser para sacarme estos dedos que me aparecieron de la nada.

Me acordé que un tío, tuvo que operarse de los pies amputándose un dedo, porque había nacido con seis dedos en cada pie. Ahí estaba mi conclusión, era mero asunto genético. Me sentí aliviado porque no era el único que tenia dedos supernumerarios. Pensé tanta cosa..., hasta de un capítulo de los “Archivos Secretos X” donde aparecían personas con más de seis dedos en los pies y que eran de otro planeta. Nooooo ¡¡¡, eso me perturbó más aún ¡¡. Pensar que podría ser un extraterrestre, nooooooooo!!. Me sigo mirando los pies y ahora veo que el izquierdo también tenía siete dedos...waaaaaaa!!. Mi desesperación era total. Ya veía a los marcianos que me venían a buscar ¡¡¡. Trataba de levantarme para correr y hacer algo pero mi cuerpo no respondía. Trataba de gritar y no se me escuchaba la voz. Sólo podía mover mi cabeza de lado a lado. Me sentía atrapado y con pena al verme tan desesperado.

En eso estaba, cuando un recio viento sacude mi cuarto y las cortinas de mi ventana. Era tan frío que me vinieron uno que otro escalofrío. _Por qué viento si el día estaba tan lindo? me pregunté. Y sin pensarlo me levanto de la cama así como si nada. Chuas ¡¡¡. Habían pasado las seis de la tarde y ya comenzaba a hacer frío. UUUFFFFF ¡¡¡ que alivio ¡¡¡¡. Había sido un sueño solamente. Que felicidad ¡¡¡. Menos mal que no era cierto eso de los siete dedos. De inmediato me agarré de los pies y contaba mis dedos una y otra vez, para estar seguro que eran cinco en cada pie. Fue el medio alivio.

Me decido a vestirme, cierro mi ventana, bajo las escaleras y me encuentro con mi madre a quién le hago la siguiente pregunta: _ ¿Has notado algo extraño últimamente en mi?. Ella me responde: _Si. Encuentro que te estas poniendo un poquito loco últimamente. De seguro mi madre acertó a lo que yo ya sospechaba. Entonces preferí no contarle lo de los siete dedos, o sino me mandaría con un psicólogo. Una salvada más, hasta ahora.

martes, 14 de febrero de 2006

14 de Febrero

Aqui de nuevo...

Día de San Valentín o día de los enamorados. De partida no creo en los santos...(todo mal). En países como Inglaterra es una festividad. Se colocan corazoncitos en las puertas, globitos rozados en las plazas, flores en todos lados, corazones de chocolates, peluches, etc. En fin...todo el mundo hecho una locura con el día de los enamorados. Y si yo fuera otro diría: “...Que lindo día”, pero no¡¡. Y lo digo de puro resentido no más, lo reconozco. ¡No soy para nada un romántico!, así que Daglas ándate con tu “pinche” tema a cantarle ...¡¡.

Cuando estuve enamorado (si es que lo estuve alguna vez), nunca celebre este día, ni mucho menos mandé regalos. Sólo hice alguno que otro saludo protocolar. Pero ahora que estoy solo y abandonado... (sniff sniff sniff), pucha que me da nostalgia haber sido tan ingrato. Pero en fin, todo lo anterior fueron solamente aventuras pasajeras, nada, cuestiones sin importancia (o me equivoco??). No sé, pero el asunto es que desde ahora me cargan los 14 de febrero.

Enciendo la radio, y solo tocan a Alejandro Sanz, Mario Guerrero, Laura Pausini, Luis Fonsi, Luis Miguel, Luis Jara y Marco Antonio Solís...¡¡¡ Puajjj. Pongan metalero mejor, o cumbia. Cualquier cosa es mejor que escuchar esa maldita música romántica señores. Estoy picado¡¡¡... y muy picado...pero más que eso, estoy triste, por que en este 14 de febrero, Adán la tendrá que pasar -solo- sin su Eva.

lunes, 13 de febrero de 2006

Lissette o Lisette??

Aqui de nuevo...

Si tuviera que definirla por lo que he conocido de ella (y aunque este un poco equivocado), podría decir: que es una chica extrovertida, en algunos aspectos introvertida, alegre, positiva, riéndose de todo y casi de todos. Es amable y aunque es muy realista tiende un "poquito" a ser pesimista. Sensible como toda mujer, muy divertida pero con carácter. Y aunque no coincidimos en algunos temas de debate (por ejemplo de política), siempre llegamos a ese punto de encuentro en nuestras tan variadas conversaciones. En fin, una buena amiga que con su satírica particularidad siempre te esta diciendo lo mejor que tienes, y sin pensarlo te sorprende con un comentario que lejos de todo, es lo que más deseas recibir,sobre todo cuando no estas de buen animo.

Encontrarse con ella en la U, era como salir a un recreo dentro de la rutina diaria estudiantil. Con su charla y humor te olvidabas de inmediato de los “pinches” profesores, de los exámenes, de los ramos a punto de reprobar y de uno que otro problemilla por ahí. Ella es sin duda, parte de aquellas personas que valorarás por mucho tiempo.

¿Cómo nos conocimos?. Jejejejeje. La conocí envuelta en purín de vaca lechera, y muy pero muy perfumada (para no decir de verdad, hedionda). Claro, media nerviosa iba en la fila, rumbo al mechoneo de Agronomía, y no sólo a eso, sino que también al tradicional bautizo con guano, que por primer año se realizaba en el fundo Maquehue. Pobrecita, ni pensaba lo que le esperaba a ella y a sus compañeros. Como es tradicional, todos conversan de todo y con todos, haciéndose las habituales preguntas de rutina: ¿cómo te llamai?. Entre tanta “chachara” y “chachara”, al final con Jorge, Dago e Inge nos quedamos hablando con ella, otro compañero y su espectacular amiga mechona (Je...que gratos recuerdos no?).

Pero el ritual seguía y junto con él las sorpresas. Fue todo muy “freak”. No bastó sólo con las tradicionales pruebas de mechoneo (la toallita, el reventón de globos, el condón con yogurt, etc), vendría también el bautizo en la fosa rellena con barro y purín de vaca. El olor a amoníaco ya nos tenía bien mareados. Nadie de los que estaban ahí había almorzado, y el asunto seguía para rato todavía. Si se hubiera infiltrado algún periodista, y hubiese visto las “aberraciones” que se cometían en ese mechoneo, de seguro sería noticia internacional por abusos cometidos a indefensos estudiantes (Jajajajaja). Lo bueno de todo ésto, es que aunque todos pasamos por lo mismo, hasta el momento no ha sido traumático para nadie, sino que con el tiempo se ha convertido en una buena humorada con gratos recuerdos.

Eran las seis de la tarde, y ella estaba media mareada, con ganas de vomitar y sin comer casi nada de la carne de caballo que les teníamos de asado como bienvenida (otra sorpresa más). Y yo ahí, hinchándole todo el rato. Jejeje. Pero no era con mala intención, no sé por qué, pero como que me cayó bien desde el primer instante. Ella se veía copada y bastante chata. Pensamos con mis cumpas, de que a lo mejor nosotros la teníamos mareada con nuestra monótona charla. Pero aún así, no la queríamos dejar sola a ella ni a su compañera (tan guapa), ya que parecían unos indefensos pajaritos. Llegó el bus y de inmediato nos subimos rumbo a Temuco, y para más mala suerte de ella le tocó sentarse al lado mío en aquella recordada Zanahoria. ¡Que comodidad!. Sólo pocos de nosotros tuvieron el lujo de viajar en ese tarro con ruedas. Era sin duda algo memorable (Jejejeje).

Terminó ese día y cada uno nos fuimos para su casa. Se olvidó todo y comenzó la rutina del estudio. Pero un día cualquiera se acercó ella a saludarme muy alegre, cosa que me llamó mucho la atención, por que pensé que se había molestado conmigo. Yo que casi ni me acordaba de ella le pregunté su nombre, lo cuál me costó hasta un año aprendermelo (jejejeje). Me acuerdo que se enojaba de inmediato porque la nombraba Giselle o con otros nombres más, pero siempre ella simpática y buena onda.

Bueno amiga, así fue como nos conocimos. O por lo menos, esa es mi versión de la historia. Lo importante de todo, es que han pasado los años y seguimos siendo amigos. Sin bajos hasta el momento, sino que mirando siempre adelante. Y aunque tu ya sabes lo jodido que soy, pucha¡¡ que valoro a aquellas personas que me aguantan como tu. Pero ésta historia no tiene fin, y más que seguro vendrán más de esas charlas divertidas, profundas y serias que solíamos tener. De verdad, ni la distancia ni el destino de ambos nos hará cambiar los gratos recuerdos que los dos tenemos de cada uno, y de la suerte de habernos conocidos cultivando una linda y buena amistad (Me emocioné......parece que otra vez me fui en la profunda.....jejejejeje).

miércoles, 18 de enero de 2006

Viajar


Y vagaré,
sembrando en la orilla
y al regresar mi lengua afilada,
sabrá podar lo falso...
todo lo falso.

sábado, 7 de enero de 2006

jueves, 5 de enero de 2006

Y se fue el 2005....

Ese día 31 de diciembre hízo demasiada calor, y luego de tanto agetreo por las compras de fin de año: la carne, el carbón, las bebidas y todo lo necesario para el infaltable asado familiar de fín de año, me hicieron escaparme por unas horas a disfrutar del precioso día junto con mi perro. Eran las 5 de la tarde y el sol aún calentaba con todas sus ganas, y yo trotando con mi perro que ya no daba más de cansado. Como no?, si eran 6 km de viaje y sin ningún lugar de descanso para el pobre animal que no daba más del calor. Pero ahí seguía conmigo mi fiel amigo, que sin ni siquiera reclamar corría feliz por el campo y el bosque, rumbo a esa linda laguna que tanto nos gusta a nosotros dos. Hermosa laguna, sitio preferido también de gaviotas que suben desde la playa y los acantilados que más abajo se ubican. Hasta que al fín llegamos, y yo con los puros pantalones cortos como vestimenta y con hartas ganas de sacarme las zapatillas. Bajamos a ese lugar a contemplar la hermosa playa de Santa Fé sentados a orillas de la laguna. Sin pensar un solo instante, el fiel compañero de viaje se precipitó sin mucho preámbulo sobre las claras aguas de la laguna chica, sin importale mucho las gaviotas que nadaban cual hermosos cisnes sobre ese espejo de agua. ¡Que alivio para mi perro¡. Fue la sambullida que más disfruto en su vida¡. Era un experto buceador y hasta se le notaba su satisfacción. Tanto fue que se lanzó como 8 veces (lo que era muy raro en él), y como que en cada sacudida que daba después de salir del agua, parecía que quisiera espantar el calor junto con sus regalonas pulgas.

Fue muy lindo ese viaje, y como que de pronto eramos solo los dos únicos mamíferos que llenaban el lugar, abajo la playa, arriba el bello paisaje típico del litoral chileno y en frente la laguna más azul que nunca.

Me senté a contemplar como mi perro se sambullía y disfrutaba de su baño. Hasta que de un de repente, sentí que en cada esquina de la laguna habían personajes que al igual que las gaviotas, habían descendido a refrescarse en ese lugar. Pensé ¿será efecto del calor y la sed?. Observé que podría ser, no ví nada, me sentí observado como por 5 personas invisibles, pero así y todo no me probocaron miedo, para nada. Pasó su buen rato hasta que aquella brisa fresca acompañada de esa extraña presencia desapareció, y mi mente aterrizó para pensar en como había sido este año 2005 que ya se híba.

Sin duda fue un año bueno para mí en algunos aspectos, sobre todo en el ámbito profesional, fue el año en que me titulé de Ingeniero. Una gran satisfacción para mí y mi familia, luego de tener varios obstáculos en el proceso de ejecución de mi tesis. Pero aún así, sentía que había sido un año en el que particularmente me había sentido la mayor parte de mi tiempo solo. Claro, solo. Mis amigos y compañeros de universidad se híban, los demás amigos de mi pueblo se marchaban a otras ciudades en busca de otras nuevas oportunidades, el amor aún no llegaba después de un largo tiempo, las oportunidades laborales eran escasas y esquivas, sentía que tenía harto que entregar pero que no sabía a quién. Se me estaba cerrando otra vez el circulo de amistades, por cosas sólo de la vida, personas que ya no hiba a ver más, a las cuáles estimé mucho y que no sé si las volveré a ver, a pesar de que ahora existe el mail, los celulares y el msn, ya no híba a ser lo mismo.

Aún así, a pesar de haber sído un año plano en mi vida personal y un poco ambiguo en la parte profesional, sentía en ese momento que tenía que dar las gracias a Dios, primeramente por la vida, la salud, el sustento, tanto hacia mi persona como a mi familia y de toda la gente que quiero y estimo. Así que lo híce, en aquél tan lindo escenario natural, super piola aprovechando que no se veía nadie en el sector. Luego al terminar, me sentí como aliviado, como que el cansancio que llevaba producto del trote y del calor ya se me había ído, pero decidí quedarme otro rato más en ese lugar.

Pasaron 10 minutos más y como que mi perro me pedía seguir en la marcha, me había relajado tanto que no me animaba a seguir trotando. Hasta que llegaron unos visitantes bovinos, que cansados igual que nosotros buscaban del agua fresca para saciar esa sed que el día tan poco habitual de mi ciudad les probocaba. Sin pensarla mucho en ese entonces, decidí marcharme para que aquellos animales bebieran trankilos, ya que si seguía ahí, de seguro mi perro no los habría dejado. Nos marchamos luego de que mi kiltro se hubiera refrescado lo suficiente, y de que yo hubiera meditado lo necesario.

Solo espero que este año que recién comienza sea de muchas bendiciones, tanto para mi familia y mis amigos, como así también para mi. Un año en el que pueda evolucionar como persona, y quien sabe?, aparesca alguna sorpresa por ahi.

Seguimos el trote con mi guardián que tenía muchas ganas de llegar pronto a casa. Mientras descendíamos hacia el pueblo, nos topamos en el camino con otra persona, que junto a su perro también trotaba rumbo a la laguna. Parece que era por turno la cosa eh??. Descubrimos en ese instante con mi compañero, que aquel hermoso lugar no era solamente el sitio predilecto de ambos, sino que además de las gaviotas y bovinos, era también el sitio predilecto de más personas que buscaban en ese sector la tranquilidad y la paz que la naturaleza, por obra del creador nos otorga.